Uno de los problemas más comunes en la infancia son los trastornos de atención. Muchos padres se quejan de que su hijo no se sienta a hacer los deberes más de un minuto o que no es capaz de atender cuando se le está explicando lo que tiene que hacer.
“Atención significa dejar ciertas cosas para tratar efectivamente otras”. A través de la atención, nos centramos en un estímulo de entre todos los que hay a nuestro alrededor e ignoramos todos los demás. Junto con la memoria, la motivación y la comunicación, la atención es una de las bases fundamentales del aprendizaje, así como del propio rendimiento académico de nuestros hijos/as.
La capacidad de atención es diferente entre un niño y un adulto. Una peculiaridad del proceso cognoscitivo infantil es la capacidad de atención activa.
La capacidad de atención activa se amplía entre los cuatro y los siete años. Es por esto, que si bien la atención puede ser ejercitada y potenciada en todas las edades, ése sería el mejor período para hacerlo.











