Sembrando inclusión y bienestar 🌱
En el huerto escolar, cada semilla es una oportunidad de crecimiento, no solo para las plantas, sino también para los niños. Cuando los niños con TEA participan en estas actividades, se fortalecen sus habilidades motoras, la atención y la autonomía. El contacto con la tierra les brinda calma, estructura y conexión con el entorno. Además, fomenta la comunicación, la empatía y la inclusión con sus compañeros. El huerto se convierte así en un espacio terapéutico y educativo, donde cada logro florece con orgullo 🌻













